Marcha y desarrollo

¿Por qué camina con los pies hacia adentro o hacia afuera?

La dirección de los pies al caminar cambia con el crecimiento. En la mayoría de los niños corresponde a variaciones fisiológicas del pie, la tibia o el fémur y mejora sin aparatos.

La orientación del pie es una pista, no un diagnóstico. Para encontrar el origen hay que observar también hacia dónde miran las rodillas y cómo se mueven las caderas.
Niño caminando con los pies discretamente orientados hacia adentro
Niño caminando con los pies discretamente orientados hacia afuera

Progresión interna o negativa

Los pies apuntan hacia adentro

También se conoce como marcha en intrarrotación o intoeing. Puede originarse en el antepié, la tibia o el fémur.

Progresión externa o positiva

Los pies apuntan hacia afuera

También se llama marcha en extrarrotación o out-toeing. Puede relacionarse con la cadera, la versión femoral, la torsión tibial externa o la forma del pie.

Tres niveles, una misma apariencia

¿Dónde se origina la rotación?

El pie puede verse girado por cambios situados en el propio pie, en la pierna o en el muslo. El examen del perfil rotacional permite distinguirlos.

01 · Lactantes

El pie

Metatarso aducto

La parte delantera del pie se curva hacia adentro. La mayoría de los pies flexibles mejora durante el primer año. Un pie rígido o con otras deformidades necesita evaluación temprana.

02 · Primeros años

La tibia

Torsión tibial

La pierna puede orientar el pie hacia adentro o hacia afuera. La torsión interna es frecuente al comenzar a caminar y suele mejorar a medida que la tibia rota externamente con el crecimiento.

03 · Preescolares y escolares

El fémur

Versión femoral

Cuando el fémur tiene mayor anteversión, las rodillas y los pies miran hacia adentro. La retroversión o una rotación externa de la cadera puede orientar la marcha hacia afuera.

Ortopedista pediátrico evaluando la rotación de caderas, piernas y pies

Valoración clínica

El perfil rotacional localiza el origen

Se observa la marcha de frente y desde atrás.

Se compara hacia dónde apuntan las rótulas y los pies.

Se mide la rotación interna y externa de las caderas.

Se valora la torsión de las tibias y la flexibilidad del pie.

Se revisan simetría, fuerza, movilidad y examen neurológico.

Las radiografías o estudios de versión no se solicitan de rutina en un patrón fisiológico, simétrico e indoloro. Se reservan para síntomas, asimetría, progresión o planeación quirúrgica.

La evolución habitual

La mayoría mejora con el crecimiento

Comparación del metatarso aducto flexible en la infancia y su alineación progresiva durante el crecimiento

El cambio está en el pie

Metatarso aducto flexible

La parte delantera del pie tiene una curva hacia adentro. Suele mejorar durante el primer año. Si es rígido, profundo o se acompaña de otras deformidades, debe valorarse tempranamente.

Comparación de la torsión tibial interna en un niño pequeño y la alineación de las piernas al crecer

El cambio está en la pierna

Torsión tibial

Las rodillas pueden mirar al frente mientras los pies giran hacia adentro. La torsión interna suele disminuir antes de la edad escolar. La externa puede hacerse más evidente con el crecimiento.

Comparación de la anteversión femoral en la infancia y la alineación de caderas, rodillas y pies al crecer

El cambio comienza en la cadera

Anteversión femoral

Las rodillas y los pies giran hacia adentro juntos. Se hace más visible entre los 4 y 6 años y suele disminuir gradualmente durante el crecimiento, incluso hasta la adolescencia.

Sentarse en W no causa la anteversión femoral. Muchos niños con mayor rotación interna prefieren esa posición porque les resulta cómoda; impedirla no modifica la forma del fémur.

Sin aparatos correctores

Zapatos, plantillas y férulas no cambian la torsión de los huesos

No recomendamos zapatos ortopédicos, plantillas, cables de torsión ni aparatos nocturnos para corregir la versión femoral o la torsión tibial. Tampoco los ejercicios consiguen “desrotar” el fémur o la tibia.

El ejercicio y el deporte siguen siendo beneficiosos para fuerza, coordinación y confianza. Su objetivo es mejorar la función, no modificar la anatomía rotacional.

Cirugía: una excepción

La edad sola no es una indicación

Una osteotomía desrotadora se considera únicamente cuando la alteración es intensa, persiste fuera de la edad esperada y produce limitación funcional relevante, dolor, inestabilidad o caídas importantes.

TORSIÓN TIBIAL

Después de los 8 años

Puede valorarse una osteotomía tibial si la torsión es severa, está claramente fuera del rango esperado y causa problemas importantes al caminar o realizar actividad.

VERSIÓN FEMORAL

Después de los 13 años

En nuestra práctica, la corrección femoral se reserva para adolescentes con deformidad persistente y repercusión funcional demostrable, una vez avanzada la maduración rotacional.

Mensaje clave: llegar a una edad determinada permite considerar una corrección, pero no significa que el niño necesite cirugía. La decisión requiere síntomas, examen, mediciones y análisis individual.

Consultar pronto

Señales que no deben atribuirse solo al crecimiento

La marcha cambia de forma súbita después de haber sido normal.

Un pie gira mucho más que el otro o la asimetría aumenta.

Hay dolor en la cadera, muslo, rodilla o pie, especialmente si existe cojera.

El niño pierde habilidades, presenta debilidad, rigidez o alteraciones neurológicas.

Las caídas interfieren de manera importante con el juego o la actividad escolar.

En un adolescente, el pie gira hacia afuera junto con dolor de cadera o rodilla.

Fuentes consultadas

Guía educativa general. La causa y la necesidad de tratamiento deben definirse mediante valoración clínica por ortopedia infantil.