Progresión interna o negativa
Los pies apuntan hacia adentro
También se conoce como marcha en intrarrotación o intoeing. Puede originarse en el antepié, la tibia o el fémur.
Marcha y desarrollo
La dirección de los pies al caminar cambia con el crecimiento. En la mayoría de los niños corresponde a variaciones fisiológicas del pie, la tibia o el fémur y mejora sin aparatos.


Progresión interna o negativa
También se conoce como marcha en intrarrotación o intoeing. Puede originarse en el antepié, la tibia o el fémur.
Progresión externa o positiva
También se llama marcha en extrarrotación o out-toeing. Puede relacionarse con la cadera, la versión femoral, la torsión tibial externa o la forma del pie.
Tres niveles, una misma apariencia
El pie puede verse girado por cambios situados en el propio pie, en la pierna o en el muslo. El examen del perfil rotacional permite distinguirlos.
Metatarso aducto
La parte delantera del pie se curva hacia adentro. La mayoría de los pies flexibles mejora durante el primer año. Un pie rígido o con otras deformidades necesita evaluación temprana.
Torsión tibial
La pierna puede orientar el pie hacia adentro o hacia afuera. La torsión interna es frecuente al comenzar a caminar y suele mejorar a medida que la tibia rota externamente con el crecimiento.
Versión femoral
Cuando el fémur tiene mayor anteversión, las rodillas y los pies miran hacia adentro. La retroversión o una rotación externa de la cadera puede orientar la marcha hacia afuera.

Valoración clínica
Se observa la marcha de frente y desde atrás.
Se compara hacia dónde apuntan las rótulas y los pies.
Se mide la rotación interna y externa de las caderas.
Se valora la torsión de las tibias y la flexibilidad del pie.
Se revisan simetría, fuerza, movilidad y examen neurológico.
Las radiografías o estudios de versión no se solicitan de rutina en un patrón fisiológico, simétrico e indoloro. Se reservan para síntomas, asimetría, progresión o planeación quirúrgica.

El cambio está en el pie
La parte delantera del pie tiene una curva hacia adentro. Suele mejorar durante el primer año. Si es rígido, profundo o se acompaña de otras deformidades, debe valorarse tempranamente.

El cambio está en la pierna
Las rodillas pueden mirar al frente mientras los pies giran hacia adentro. La torsión interna suele disminuir antes de la edad escolar. La externa puede hacerse más evidente con el crecimiento.

El cambio comienza en la cadera
Las rodillas y los pies giran hacia adentro juntos. Se hace más visible entre los 4 y 6 años y suele disminuir gradualmente durante el crecimiento, incluso hasta la adolescencia.
Sentarse en W no causa la anteversión femoral. Muchos niños con mayor rotación interna prefieren esa posición porque les resulta cómoda; impedirla no modifica la forma del fémur.
No recomendamos zapatos ortopédicos, plantillas, cables de torsión ni aparatos nocturnos para corregir la versión femoral o la torsión tibial. Tampoco los ejercicios consiguen “desrotar” el fémur o la tibia.
El ejercicio y el deporte siguen siendo beneficiosos para fuerza, coordinación y confianza. Su objetivo es mejorar la función, no modificar la anatomía rotacional.
Cirugía: una excepción
Una osteotomía desrotadora se considera únicamente cuando la alteración es intensa, persiste fuera de la edad esperada y produce limitación funcional relevante, dolor, inestabilidad o caídas importantes.
TORSIÓN TIBIAL
Puede valorarse una osteotomía tibial si la torsión es severa, está claramente fuera del rango esperado y causa problemas importantes al caminar o realizar actividad.
VERSIÓN FEMORAL
En nuestra práctica, la corrección femoral se reserva para adolescentes con deformidad persistente y repercusión funcional demostrable, una vez avanzada la maduración rotacional.
Mensaje clave: llegar a una edad determinada permite considerar una corrección, pero no significa que el niño necesite cirugía. La decisión requiere síntomas, examen, mediciones y análisis individual.
La marcha cambia de forma súbita después de haber sido normal.
Un pie gira mucho más que el otro o la asimetría aumenta.
Hay dolor en la cadera, muslo, rodilla o pie, especialmente si existe cojera.
El niño pierde habilidades, presenta debilidad, rigidez o alteraciones neurológicas.
Las caídas interfieren de manera importante con el juego o la actividad escolar.
En un adolescente, el pie gira hacia afuera junto con dolor de cadera o rodilla.
Guía educativa general. La causa y la necesidad de tratamiento deben definirse mediante valoración clínica por ortopedia infantil.