Mirar el equilibrio
Hombros, escápulas, cintura, pelvis y posición de la cabeza pueden mostrar asimetrías.
Columna y crecimiento
Aparece entre los 4 y 10 años. Como todavía queda mucho crecimiento, requiere seguimiento cuidadoso para detectar a tiempo cualquier progresión.

Hombros, escápulas, cintura, pelvis y posición de la cabeza pueden mostrar asimetrías.
El ángulo de Cobb y el crecimiento restante orientan el riesgo y el tratamiento.
Un aumento de 5° o más entre estudios comparables suele considerarse progresión relevante.
Hallazgos físicos
La mayoría de los niños no presenta dolor ni limitación. Con frecuencia, el primer hallazgo es una diferencia en la forma del tronco o en cómo queda la ropa.
Seguimiento y tratamiento
La decisión depende del tamaño y patrón de la curva, la velocidad de progresión y cuánto crecimiento falta. Los siguientes rangos son orientativos y nunca sustituyen la valoración individual.
Las curvas estables menores de aproximadamente 25°–30° pueden vigilarse con examen y radiografías, habitualmente cada 4–6 meses durante el crecimiento.
En un niño que sigue creciendo, una curva progresiva o mayor de unos 25° puede requerir ortesis; en algunos casos juveniles se considera yeso. El objetivo es evitar o retrasar que alcance rango quirúrgico.
Suele considerarse alrededor de 45°–50°, o antes si existe progresión importante pese al manejo. En niños con mucho crecimiento se individualizan técnicas que intentan preservarlo.
Mensaje clave: no se recomienda esperar pasivamente hasta llegar a valores quirúrgicos. Si la curva aumenta durante el crecimiento, el plan debe ajustarse de forma oportuna.
La actividad física general favorece la fuerza, la capacidad respiratoria y el bienestar, pero no corrige por sí sola una escoliosis estructural. Los ejercicios fisioterapéuticos específicos para escoliosis —como los principios Schroth— trabajan autocorrección tridimensional, control postural, respiración y estabilidad.
Pueden mejorar el control del tronco, la postura y la calidad de vida; algunos estudios en adolescentes muestran una menor progresión del ángulo de Cobb cuando se añaden al manejo habitual.
No sustituyen el seguimiento radiográfico, el corsé o la cirugía cuando están indicados. En escoliosis juvenil la evidencia específica es limitada, por lo que el programa debe individualizarse.
Guía educativa general. El seguimiento y los umbrales de tratamiento deben individualizarse según la edad, el patrón de la curva, el crecimiento restante y la velocidad de progresión.