Alineación y crecimiento

Piernas arqueadas y rodillas juntas

El eje de las piernas cambia de manera natural durante la infancia. Primero predomina el varo, después aparece el valgo y finalmente se alcanza una alineación madura con un valgo leve.

La edad y la evolución importan más que una fotografía aislada. Una apariencia llamativa puede ser fisiológica si es simétrica, indolora y mejora siguiendo la secuencia esperada.
Niño de edad escolar de pie y caminando con una alineación madura de las piernas
Crecer también cambia el eje

Línea de tiempo

La alineación cambia mientras las piernas crecen

Las edades son aproximadas. Existe variabilidad normal, por lo que siempre se interpreta la forma de ambas piernas junto con la evolución del niño.

Niño de 15 a 18 meses con genu varo fisiológico simétrico
NACIMIENTO–24 MESES

Varo fisiológico

Las rodillas permanecen separadas cuando los tobillos están juntos. Suele ser bilateral y disminuye gradualmente al acercarse a los 24 meses.

Niño de 4 a 5 años con genu valgo fisiológico simétrico
2–5 AÑOS

Valgo fisiológico

Después de una fase casi neutra entre los 20 y 30 meses, las rodillas se acercan y los tobillos se separan. El valgo suele ser máximo entre los 4 y 5 años.

Niño de 8 a 9 años con alineación madura y valgo leve
7–8 AÑOS EN ADELANTE

Alineación madura

El valgo disminuye gradualmente hasta estabilizarse. La alineación normal del adulto conserva habitualmente un valgo leve, no una pierna completamente recta.

Nacimiento

Varo

20–30 meses

Casi neutro

4–5 años

Máximo valgo

7–8 años

Valgo leve estable

Evolución tranquilizadora

Cuándo suele ser fisiológico

  • La alineación es parecida en ambas piernas.
  • No hay dolor ni cojera.
  • El niño juega y camina sin limitaciones.
  • La forma cambia gradualmente según la edad.
  • El crecimiento general es normal.
Valoración recomendada

No todo varo o valgo es fisiológico

La edad por sí sola no basta. La asimetría, la progresión y los síntomas pueden indicar enfermedad de Blount, alteraciones metabólicas, displasias óseas o secuelas de una lesión de la fisis.

Señales para consultar

Cuándo conviene estudiar el eje de las piernas

Una pierna se ve claramente diferente de la otra.
El varo aumenta después de los 24 meses o persiste más allá del periodo de transición esperado.
El valgo continúa aumentando o sigue siendo marcado después de los 7–8 años.
Hay dolor, cojera, limitación para jugar o movimiento lateral de la rodilla al caminar.
La deformidad cambia rápidamente o aparece después de un trauma o una infección.
Existen talla baja, alteraciones del crecimiento o antecedentes de enfermedad metabólica u ósea.
Lo que no cambia el eje óseo

Zapatos, plantillas y aparatos no corrigen la alineación de las piernas

En nuestra práctica no recomendamos zapatos ortopédicos, plantillas, férulas ni órtesis para corregir el genu varo o el genu valgo infantil. Estos elementos no modifican de manera predecible el crecimiento del fémur o la tibia ni aceleran la corrección fisiológica.

Cuando la alineación no mejora, el paso correcto no es cambiar de aparato: es confirmar la causa, localizar la deformidad y valorar cuánto crecimiento queda.

Cuando no mejora

La corrección depende del diagnóstico y del crecimiento restante

Medir el eje

Si se sospecha una deformidad patológica, una radiografía panorámica de pie permite estudiar el eje mecánico y determinar si el origen está en el fémur, la tibia o ambos.

Guiar el crecimiento

En niños con crecimiento suficiente, una hemiepifisiodesis temporal puede reducir progresivamente la deformidad. El momento se calcula de forma individual y exige controles periódicos.

Corregir el hueso

Si queda poco crecimiento, la deformidad es compleja o se necesita una corrección inmediata, puede estar indicada una osteotomía.

Mensaje clave: la preadolescencia puede ofrecer una ventana útil para el crecimiento guiado, pero la decisión no se toma solo por la edad. Depende de la causa, la magnitud, la progresión y el potencial de crecimiento.

Fuentes consultadas

Guía educativa general. La evolución y el tratamiento deben individualizarse mediante valoración clínica por ortopedia infantil.